Después de un gran tiempo perdida de este mundillo, vuelvo con la misma fuerza que antes. Pero es que el parón navideño era necesario, realmente en estas épocas dejamos la rutina un poquito de lado y nos dedicamos a….
(bueno voy a hablar por mí)….. ¡
a hacer el vago!, porque con los días que hemos tenido de frío, lluvia y demás factores meteorológicos adversos, no dan ganas de otra cosa más que de estar en casa con el brasero y tapada hasta las orejas.
Además queda muy poco original, escribir después de la Nochebuena contando que tal fue la noche y desear Feliz Navidad a todo el mundo y justo una semana después, escribir que tal ha ido la Nochevieja y desear Feliz Año. Yo (
y mi instinto economizador de energías, vulgarmente llamado PEREZA) he decidido aunarlo todo y hacer una entrada
POSTNAVIDEÑA. Cuando aun estamos con la resaca del marisco, turrones y alimentos típicos navideños en general.
Esta Navidad, como ya anunciaba en la entrada anterior ha sido extraña, pero extrañamente…… ¡¡¡BUENA!!!
Es verdad que en casa no ha habido árbol, ni belén ni nada que recordara al entrar que estábamos en Navidad, por eso mismo, creo que ha sido buena, porque en realidad no había un clima de paz y amor y de gran espíritu navideño reinando en el aire. Eran simplemente fechas para estar juntos y de algún que otro compromiso, que se vive como tal. Por mi parte, como he trabajado durante estos días, no me ha dado tiempo a ahogarme de pueblo y a desear que acabaran las vacaciones de una vez por todas.
¡Casi pillaba con ganas el venir!
La
Nochebuena siempre se celebra en mi casa, así que nosotros somos los encargados de preparar la cena. Este año, y creo que ha sido el primero, he ayudado a preparar la cena. Por primera vez he sido un elemento activo en la cocina y no un pájaro picoteando los platos
(no se como se las ingenia mi madre, pero, por muy bien colocadito que dejes el plato, siempre se da cuenta que le falta una alcachofa/gamba/trozo de queso…) Y ¿por qué he decidido este año cocinar?
¡¡Recordadlo estoy a dieta!! Y la navidad no iba a ser menos… ¡o por lo menos intentarlo! así que aporté el toque
hipocalórico/verde a la mesa de Nochebuena. Que yo no es por hacerme la interesante, pero fue lo que más gustó…. El pollo y la ensaladilla típica de mi madre, ¡se quedaron en el plato!
La velada no prometía mucho, seamos francos, se parecía más al centro de día donde trabajo, que a una fiesta….: mis abuelos por parte de mi padre, mi chache, el abuelo por parte de mi madre, mi tío, mis padres y yo. Resumiendo, yo era la persona más joven que había en la mesa y la siguiente, era mi madre ¡¡y nos llevamos 23 años!! Así que yo pesando que entre una que no ve bien, el otro que está como una tapia, otro desmemoriado….¿qué es lo que se puede hacer? Algo típico de abuelos… ¡jugar al bingo! Pero, como mi abuela la pobre no ve casi, pues me entretuve en hacer MEGACARTONES de bingo, tamaño FOLIO para que no hubiera problemas. Y cuando llegó, lo primero que hice fue probar si había servido para algo, o tampoco los veía… ¡pero sí!
Pero al final, tanto trabajo haciendo los cartones, no sirvió para mucho, porque en uno de los viajes a la cocina, mi padre y yo volvimos con una pandereta cantando villancicos…. Y ¡sorprendentemente! los allí presentes se animaron y decidieron seguirnos haciendo la cosa un poquito más divertida..y viendo quien cantaba el villancico más verde (con mi abuelo José escandalizado, por supuesto)
Cantando y con demás chorradas, se nos hizo la hora de ir a la Misa del Gallo, tradición familiar también, nos fuimos mis padres, mi tío y yo y el resto del mundo se quedó acostado que para eso todos superan ya los 80… La misa digamos que fue poco seria, porque mi padre y yo nos dedicábamos a comentar, el sueño y la prisa que tenía el cura por acabar… y casi nos morimos de la risa cuando estuvo apunto de quedarse dormido.
Al salir de la misa, siempre se hace una hoguera (lumbre) en la plaza, donde la gente suele cantar y beber mistela. Bueno yo invertiría el orden, primero beben mistela y después ya cantan…. Pero la tradición se va perdiendo y cada vez va menos gente. Este año además llovía, por lo que había menos gente aun. Pero con lluvia y todo, ahí quedamos algunos, paraguas en mano, con la Hermandad de las Ánimas, cantando hasta las 2 de la madrugada. Con las gargantas afinadas, nos fuimos al Cine, (no a ver una peli, el cine aquí es un salón de usos múltiples, que lo mismo vale para un roto que un descosío) donde había “música de ambiente” y una barra. Y ahí fue donde descubrí la de AÑOS, que llevaba sin salir aquí…cuando empecé a escuchar CENTRAL, PONT-AERI Y KKO, entre otras bellezas… Pero eso no fue motivo para no bailar y bajar la cena a los talones.
El resto de días pasaron normalmente, bueno lo todo lo normal que es, estar sin Internet, sin Messenger, sin Tuenti y aislada del mundo en general, porque si en este pueblo normalmente ya estoy aislada del mundo y me quitas la única vía de comunicación…. Puede ser desesperante. Menos mal, que me busque un
“entretenimiento”, y dediqué esos días a terminar un regalo que empecé pensando que me iba a suponer menos esfuerzo, pero que después vi que tenía un montón de trabajo. Aun así, sigo pensando que mereció la pena, porque era un regalo muy muy acorde con el futuro dueño. Un regalo más emocional que material, que hace pensar y
“hecho a mano”. Claro ahora tendré que decir que es, porque no se os puede dejar así: una agenda para el 2010, personalizada. Creo que solo un par de regalos en mi vida lo igualan. Así que se lo día a Papa Noel (muy americano sí, pero es que lo tenía que tener para el día 1) y este se lo llevó.
Después de estos días, volví a Granada, a seguir “trabajando” y aprovechando que casi no teníamos abuelos, hice todo el papeleo… ¡como lo odio! Pero ya está hecho. Memorias, programaciones…
¿por qué no hablan de eso en la carrera?
Volví para
Nochevieja, bueno, mi madre fue a por mí y ya de paso aprovechamos un diíta y algo en esa ciudad que tanto nos gusta a las dos y en la que disfrutamos tanto juntas. Haciendo las últimas compras de navidad (o las penúltimas) y eligiendo algo para Nochevieja. ¿Vestido? ¿Pantalón? ¿Tacones sí? ¿Tacones no? ¡Al final tocó pantalón y taconazo!
Por primera vez en 3 años volvía a salir en Nochevieja, que la verdad falta me hacía, porque me daba un sentimiento de tristeza y
“asocialidad” acostarme después de las uvas… así que después de una cena en la cueva de mi tía, con mis primos y abuelos, en la que no pudimos cantar porque no nos llevamos el euroconector y no pudimos enchufar la Play, así que
no hubo Singstar. Después de felicitar el feliz año a la familia cogimos la ropa y mis primos y yo subimos a Huéscar, el pueblo de al lado, donde habían habilitado un local a modo de “discoteca” y el cual no estaba nada mal. Y el recibimiento del año, se prolongó hasta bien entrado el día ya… Me lo pasé como no esperaba, lo reconozco, fui un poco a la aventura y me alegro un montón de haber ido.
GRACIAS ANA Y PEPE
Desgraciadamente, aun no tengo las fotos de esta noche así que no puedo mostrar lo
DIVINA que iba. Que como dice Bebe,
me calcé los tacones para hacer sonar mis pasos. Jajajaj.
El resto de días, han pasado con mucho Singstar, y alguna tardecica de fotos, de la cual seguro que hablará Alex en su blog y no se lo quiero chafar, así que te lo dejo todo a ti Champion! (espero que reflejes la casi-amputación de mi dedo).
Ahora solo queda esperar a ver como se presentan los Reyes Magos, que después de millones de años, los vuelvo a pasar en Granada…. Cruzaré los dedos y gritaré alto que
HE SIDO MUY BUENA